La novedosa y revolucionaria fiscalidad de Gipuzkoa para el “Carried Interest”

El pasado 20 de febrero de 2019, se publicó en el Boletín Oficial del Territorio Histórico de Gipuzkoa la Norma Foral 3/2019, de 11 de febrero, de aprobación de determinadas medidas tributarias para el año 2019.

El objeto del presente artículo es hacernos eco de una de las medidas contenidas en dicha Norma, que podríamos calificar de un hito en la normativa fiscal de todo el territorio nacional, y que tiene por objeto la tributación del denominado “carried interest” o “carry”.

Para aquellos que no estén familiarizados con el concepto, estamos hablando de la participación que, usualmente, tienen los gestores de un fondo en las plusvalías resultantes de las operaciones realizadas por el propio fondo, una vez que los inversores de dicho fondo hayan recuperado su inversión inicial, más una tasa de retorno establecida de antemano.

Comenzando por el principio, el Preámbulo se refiere a esta medida en los siguientes términos: “Siguiendo la corriente de los principales países de la Unión Europea, se regula la tributación de la materialización de derechos económicos de carácter especial que provengan directa o indirectamente de sociedades o fondos de capital riesgo, como rendimientos de capital mobiliario obtenidos por la participación en los fondos propios de cualquier tipo de entidad”.

El principal “caballo de batalla” que ha tenido la tributación del “carry”, en el IRPF, ha sido su calificación como rendimiento de trabajo o de actividad económica que provocaba que formara parte de la base general y tributara a la escala progresiva general, o, por el contrario, su calificación como renta del ahorro, tributando a la mini-escala prevista en el artículo 76 de la Norma Foral del IRPF. Esta diferencia conceptual se traduce en una diferencia de hasta 24 puntos de tributación.

Esta situación no es nueva ni específica del Territorio Histórico de Gipuzkoa, sino que se podría considerar heredada de Territorio Común. Escasos han sido los pronunciamientos de la Dirección General de Tributos sobre esta materia, aunque han sido concluyentes sobre la calificación del “carry” como renta general.

Por otro lado, es igualmente cierto, que determinadas jurisdicciones fiscales han realizado política fiscal con esta cuestión, permitiendo su tratamiento como renta del ahorro, y permitiendo que determinadas gestoras de fondos de capital riesgo se estableciesen en esos puertos seguros.

Con todo, lo que ya es norma en Gipuzkoa, con efectos períodos impositivos iniciados a partir del 1 de enero de 2019, es lo siguiente:

1. El “carry”, desde el punto de vista del IRPF, se considerará un rendimiento obtenido por la participación en fondos propios de cualquier tipo de entidad, por lo que será rendimiento de capital mobiliario, que formará parte de la base del ahorro, tributando a un tipo máximo del 25%, frente al tipo máximo de la escala de la base general, del 49%.

2. Se exigen los siguientes requisitos:

a. Que el “carryprovenga de la participación directa o indirecta de, al menos, el 1% en la sociedad o fondo de capital riesgo, gestionada por una gestora o autogestionada y que la misma se haya poseído, al menos, durante 5 años de manera ininterrumpida, desde el primer desembolso.

b. Que el perceptor del “carry” ostente o haya ostentado la condición de persona trabajadora o alta directiva en la citada sociedad gestora. Esta condición es heredable por los sucesores, en caso de fallecimiento de quien ostentaba el derecho a cobrar el “carry”.

c. Que el devengo del “carryesté condicionado a que los inversores del fondo obtengan la rentabilidad mínima definida en los estatutos. En otras palabras, que sea un “carry

3. El “carry”, desde el punto de vista del Impuesto sobre Sociedades, cuando quien tenga el derecho a percibirlo sea una entidad, quedará exento, recibiendo el mismo tratamiento que los dividendos repartidos por una entidad de capital riesgo.

Para comprobar lo revolucionario de esta medida, recogemos un par de muestras en forma de consultas tributarias de la DGT:

1688-03. “La participación en beneficios del fondo de capital-riesgo obtenida por personas físicas por su condición de miembros del equipo gestor tendrá para estos la consideración de rendimientos de trabajo o, en su caso, de su actividad económica, (…) sin que proceda calificarlos como rendimientos de capital mobiliario”.

V5220-16. Se consulta sobre el tratamiento en el IS del carry pagado a una empresa, por la tenencia de una clase especial de participaciones y la DGT concluye “en relación con el “carried interest” (…), que el mismo no parece responder a un concepto económico de dividendo, sino que se asimila a la contraprestación obtenida por la entidad gestora como consecuencia de la actividad desarrollada por esta (…), de manera que dicha renta deberá integrarse en la base imponible como una renta procedente de actividad económica, no teniendo acceso al régimen de exención”.

A la vista de lo anterior, no cabe duda de la oportunidad que supone la nueva normativa del Territorio Histórico de Gipuzkoa para los gestores de entidades de capital riesgo.

Eneko Rufino


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