La política fiscal y el I+D+i

Reflexiones tras la lectura del artículo recientemente publicado por Expansión: “Inversión privada en I+D: Europa propone, España tiene la palabra”

Últimamente los clientes nos hacen la siguiente pregunta con cierta asiduidad: ¿Por qué la Administración apuesta por promover los incentivos al I+D, en contra de sus intereses recaudatorios?

Para contestar a esta pregunta, es necesario analizar el escenario tributario desde un prisma mucho más amplio que el local. En este sentido, recientemente la Comisión Europea ha retomado la Directiva relativa a una base imponible común y consolidada del impuesto sobre sociedades. Entre otras medidas, la propuesta señala la necesidad de establecer una política fiscal que fomente los incentivos fiscales para el I+D como mecanismo fundamental para el crecimiento económico.

Si el modelo económico debe encaminarse hacia actividades que cada vez aporten mayor valor añadido, parece evidente que será necesario impulsar iniciativas en diversos ámbitos como el educativo, pero también de política fiscal.

El I+D, como componente fundamental del modelo económico en búsqueda de actividades que cada vez aporten mayor valor añadido, es tremendamente costoso, y en muchas ocasiones impide que las empresas tengan beneficios a corto plazo. En este contexto, los incentivos fiscales en particular y una política fiscal empoderada, pueden ser vitales.

Distintos informes destacan que los incentivos fiscales no resultan en la práctica tan atractivos como debieran. Las razones pueden ser diversas, (i) tener un régimen fiscal especial (fundaciones, cooperativas, etc.); (ii) ser una start up aún sin beneficios; (iii) tener exceso de deducciones; (iv) tener pérdidas en ejercicios anteriores que compensan los beneficios actuales; etc.

En inversiones como el de I+D con un componente de riesgo tan alto, es necesario contar con un sistema que además de garantizar la seguridad jurídica, garantice la efectividad del incentivo con independencia del resultado obtenido por la empresa, y una flexibilidad en la práctica de la aplicación de las medidas tributarias.

Actualmente, las Administraciones Tributarias trabajan en el diseño de medidas tributarias que sirvan de impulso para las actividades de I+D, medidas que buscan solventar algunos de los problemas mencionados para la aplicación de los incentivos, y esa es una gran noticia.

En particular, el artículo 64 bis de la Norma Foral del Impuesto sobre Sociedades de Gipuzkoa y Bizkaia, es un ejemplo de ello. La medida permite a inversores privados (empresas) que financien proyectos de I+D de otras compañías, aplicar las deducciones fiscales a las que estas últimas tienen derecho.

Entendemos que la medida provee entre otras, a start ups de base tecnológica, de una fuente de financiación complementaria a las ya existentes, potencia el acercamiento del inversor privado al I+D (hasta la fecha lejano, entre otras dado el alto riesgo de la inversión).

Amaia Legorburu


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